No lo ocultemos. Desde los blogs más oscuros que pululan en la red hasta los medios de prensa más tradicionales a Chris Bosh se le ha minimizado, se le ha convertido en el blanco perfecto de chistes malsanos que se referían a él como la tercera rueda que pocas veces marchaba al ritmo de las dos principales. Recuerdo uno. Ese que comparaba al Heat con la serie de televisión “Dos Hombres y Medio’’…Por supuesto que a Bosh no se le asociaba ni con Charlie Sheen ni con su hermano. Pecho frío, arrugado, suave…a Bosh se le vinculaba con cualquier adjetivo o imagen alejado de todo aquello cercano a la pasión, la garra, la batalla. Pero he aquí la verdad brutal: el jugador nunca lució mejor en su traje de civil, sentado en la banca y en medio de ese desastre que recordaremos como el segundo partido de la Semifinal de Conferencia ante los Pacers de Indiana. “Nosotros siempre hemos entendido la importancia de Chris para el equipo’’, manifestó hace un par de meses Dwyane Wade tras una derrota en la que no tomó parte el jugador y en la que el escolta no perdió oportunidad para fustigar a los reporteros. “Son ustedes los que no le reconocen el mérito’’. Wade podría repetir la frase por estos días, pero lo relevante no es lo que digan o dejen de decir los medios sino qué tipo de respuesta dará el Heat este jueves en Indiana, cómo trazará su estrategia el coach Erik Spoelstra para contener a unos Pacers que desdibujaron la ventaja de casa de Miami y sienten la angustia de un rival con carencias evidentes en la zona interior y sin posibilidad de recibir ayuda externa. El Nuevo Herald













































































